Había una vez, una estatua que le decían el ‘viejo verde’ en la universidad. Su instauración no fue por algún prejuicio o ignominia. -Es el fundador del centro educativo, en su memoria y gracia, lo había erigido ahí, en el atrio del solar, en el claustro, en honor a su memoria-. Es así como la estatua, a pesar, cuando se olvidaban de restaurarla, quedaba de este color. Fray Cristóbal de Torres y Montes, sacerdote Dominico, fundador del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, la universidad en Bogotá, Colombia. Al frente, en la plaza está el monumento a Gonzalo Jiménez de Quezada. En el lugar, el claustro, adentro, también hay inscripciones y placas de próceres, la independencia. - En un salón estuvo cautivo Francisco José de Caldas y en las escaleras lo fusilaron-.
Las estatuas como representación, la morfología humana del prócer y el monumento, el lugar que adornan, lo hace inmortal, así como también su imagen en billetes, por ser prócer.
En la Universidad del Rosario, -recuerdo que algunos de mis compañeros tuvieron la preocupación académica del saber o más bien inquietud por los próceres y la historia-. Una tertulia que se la pasaba entre las clases en el café ubicado entre el antiguo claustro y dos edificios de la universidad. En el lugar, - recuerdo a Álvaro Pablo Ortiz, Sebastián Cote y a veces estaban Juan Esteban Constaín y Enrique Serrano, entre otros comentando sus novedades literarias y enseñanzas históricas, la actualidad, como sus saberes geográficos del mundo contemporáneo-.
Toda universidad es un símbolo y monumento con las inscripciones, los lugares celebres, los homenajes, los nombres de las aulas, las cátedras, sus historias. Por lo anterior, su significado está en el pasado, presente y futuro, sin sustitución como ente de enseñanza, tanto abstracto como tangible en el tiempo, a diferencia de otros símbolos.
La conmoción por la muerte del afrodescendiente George Floyd, como muchos más, el movimiento Black Lives Matters, y las diferentes manifestaciones de protesta, rechazo por el hecho en el mundo, tuvo como acontecimiento el derribo de estatuas y monumentos que simbolizan la esclavitud. Williams Carte Wickham, Robert E. Lee en Estados Unidos, Edward Colston en Inglaterra, Leopoldo II en Bélgica, entre otros. Expresión de cambio de los símbolos y negaciones de la historia, cuando su sustitución argumentada y justificada faltó como parte de los actos propios de las protestas de masas, marchas en las calles, generó conflictos y confusión.
La historia implica juzgarla desde lo que conocemos en el presente, su pasado, y ahí está el cambio de percepción, que sigue en el ahora, por esto la verdad de los acontecimientos, la conciencia del entonces en glorificar o inmortalizar, entra en conflicto con lo que es, pero, desde la actualidad y las criticas que se forman como parte de la universalización, como los Derechos Humanos, no estamos de acuerdo con la esclavitud y todos aceptamos el respecto por los demás. - Y en esto, pienso, al igual que E. J Carr que se pregunta ¿Qué es la historia? – “que todo juicio histórico implica personas y puntos de vista, todos igual de válidos y no hay verdad histórica <<objetiva>>. Entonces, la instauración de una estatua, con el monumento que la inmortaliza, la iniciativa de pocos o muchos, la verdad hecha morfología humana, con pedestal, encumbrada, ante la mirada para el recuerdo de muchos de quién fue, sus ideas y los hechos, que sea parte del paisaje urbano, “es una verdad histórica subjetiva”, propia de quienes decidieron instalarla o quitarla, y tanto el acto célebre de erigirla o removerla, corresponde observado desde Hegel, un acto característico de la “conciencia histórica”, los principios, valores, ideas que corresponden a un momento histórico. “C.P, Scott: Los hechos son sagrados, la opinión libre”.
Los museos de memoria histórica, víctimas y reconciliación, como los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, lugares que muestran los horrores del pasado, los hechos de violencia, son el recuerdo colectivo para que no se repita y las enseñanzas son sustentadas como las superaciones de traumas y así el tiempo sigue sin el conflicto particular de las situaciones de lo que fue. Es así como estas estatuas y monumentos que en un momento fueron símbolos colectivos de lo aceptado y homenajeado, se convierten desde otro punto de vista, más universal, como la remoción, simbolizan la esclavitud, en el paisaje urbano público, con ubicarse nuevamente o estar en lugares, museos, para entender su contexto histórico y el porqué fueron parte de lo común ante la vista de los ciudadanos, después para la reflexión de los Derechos Humanos. Contrario ¿Quitarlas para destruirlas sería negar el pasado? ¿Qué es la historia? ¿Cómo aprenderla?
Cuentan que la estatua de Simón Bolívar como la plaza en la ciudad de Bogotá, Colombia, y próceres en otros lugares de la capital, su instalación fue parte del cambio que trajo consigo la república frente a la religión y la monarquía características del periodo histórico anterior, y es así como la imagen del campanario de las iglesias, tuvo en el “plano terrenal”, los símbolos patrios como muestra de laicidad e independencia, ideas republicanas que sobresalieron y cambiaron la recordación con la nueva legitimidad de los poderes soberanos.
Imágenes de flora y fauna en billetes, estampillas, monedas e imagen propagandística de gobiernos, así como del Estado, algunos billetes en Colombia con animales y vegetación, son la valoración por nuevos símbolos para recordar la vigencia de las acciones de conservación de la naturaleza, lo que supone, la interpretación de esta nueva simbología necesaria y como en otro tiempo, lo fueron imágenes de progreso, trenes, barcos, caminos, en objetos propios de las simbologías de las naciones, sus billetes o estatuas de personas, sus honores, monumentos para la inmortalidad.
Banksy, así como muchos más que emplean esta técnica artística de intervención urbana, han comenzado, sus expresiones a tener la misma valoración, lo que supone, como si fuera, monumento o estatua, y es por esto que el ornato de la ciudad, el paisaje comienza a tener nuevas transformaciones, el muralismo, los grafitis, imagen colectiva y aceptada, también parte del cambio en el espacio simbólico que deja de ser estático para cambiar según la “conciencia histórica” y así contar en su lugar con otras manifestaciones iguales o diferentes frente a cánones propios con los que se reflexiona y crítica la estética de lo instaurado como parte de la memoria colectiva o particular de un grupo en el espacio público o recintos como los museos.
Las estatuas, monumentos a diferencias de las esculturas, sin pretención, son más acto artistico y de abstracción, como resultado de la modelación de materiales para lograr formas sin interés inmortal o de importancia histórica, política, social, ni económica, con significados atribuidos por autores en contextos de inspiración y así valorados según sus proporciones, tamaños en lugares públicos o salas de exposición. Eduardo Ramírez Villamizar, 16 Torres, entre otras esculturas.
Es así como entendemos la historia y el lugar público que ocupa en forma de estatuas, monumentos, símbolos del presente que se vuelven pasado para dar lugar a la memoria y sus significados...TypeWriter12
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