viernes, 18 de julio de 2014

La rumba extendida del alcalde y La Industria de Licores de Cundinamarca


Una ciudad despierta las 24 horas es donde diferentes actividades económicas tienen lugar, el nivel de consumo es igual que la producción industrial y que el nivel de compra en los mercados, las ciudades que viven despiertas es porque la población consume y produce las 24 horas además tienen lugares de entretenimiento que funcionan durante la noche y el día. Quiénes proponen que Bogotá sea una ciudad despierta lo piensan a propósito de la rumba, aunque se han realizado jornadas de comercio con horario extendido, la ciudad no tiene una producción y un consumo para que una población este activa las 24 horas que dura el día, que funcionen los servicios de la ciudad principalmente el transporte, que durante toda la noche, hospitales, bomberos y policías estén a disposición para lo que pueda ocurrir. 

Las restricciones al consumo de alcohol se han interpretado como restricciones a la rumba y al transporte porque manejar bajo el efecto del alcohol está prohibido, pero eso no impide la prestación del servicio de taxi. Con el Decreto 890 de 1995 el alcalde del entonces impone una restricción al consumo de alcohol, lo que se conoció como “ley semi seca”, que entre otras políticas de Antanas Mockus también se llamo “Ley Zanahoria”que a causa de los problemas por un consumo desmedido de alcohol, los accidentes principalmente de carros particulares, hace que se imponga una restricción a la venta y el consumo de trago, lo que impuso que los sitios de rumba tuvieran una restricción horaria para su funcionamiento. Sin ser la solución al problema del consumo desmedido, la limitación horaria causó que la “rumba” después de las 1am se ubicara en las afueras de la ciudad donde la alcaldía ni el concejo tenía jurisdicción. La rumba en “Andres” los “after party”, “after hours”, los “raves” en el parque Jaime Duque… los sitios que por su ubicación o discreción permitió que la rumba ahí continuara no fueron lugares donde se impedía ingerir alcohol u otro tipo de sustancias después de expedido el Decreto 890 de 1995.

El problema de la rumba en Bogotá nunca se ha definido si es por la ubicación, el nivel de ruido que produce, si los sitios de rumba deben pagar impuestos o permisos adicionales a diferencia de cualquier lugar comercial, si el problema puede ser también con el régimen laboral de los trabajadores que se dedican a ofrecer rumba, si es por culpa de los menores de edad, si los lugares cuentan con los requerimientos para prevenir desastres; rutas de evacuación… si el problema es por la inseguridad y la informalidad de ventas ambulantes en zonas de rumba… Durante la Alcaldía de Antanas Mockus la preocupación era por el consumo de alcohol y las consecuencias; riñas, accidentes de tránsito, inseguridad en las calles, crimen, pero la medida traslado el problema con un menor impacto de accidentes de tránsito a la autopista norte y a municipios como lo es el caso de Chía entre otros, por otra parte locales que en diferentes lugares funcionaban, según cuentan en zonas industriales, otros sitios a las afueras de la ciudad y algunos ubicados en la localidad de la Candelaria, que fueron en donde la rumba no tuvo horario mientras las autoridades no se dieron cuenta o eran sobornados. 

Si se habla de rumba puede ser en un restaurante donde después de la cena la orquesta hace sus mejores interpretaciones, puede ser en un bar o pub donde la cerveza junto con un buen grupo de rock o funk ameniza la conversación, puede ser en un local donde el dj mezcla ritmos y los asistentes bailan… existen clubs nocturnos, bares, restaurante, discotecas, tabernas, tiendas y licoreras, aunque de los sitios mencionados únicamente en los tres últimos se puede comprar licor y muchos no ofrecen la posibilidad de hacer ahí el consumo del producto, si todos hacen parte de una actividad económica que ocurre en la noche, actividades comerciales nocturnas que junto con los negocios de billares, bolos, tejos entre otros que funcionan en la noche y que venden trago como los prostíbulos deben contar con una regulación que no únicamente limité la venta de alcohol según los horarios que se establezcan, también tener en cuenta problemas como la ubicación, prevención de desastres, riesgos profesionales, el régimen laboral y de contratación, la inseguridad y la informalidad de ventas ambulantes que se pueden presentar, hacen que no se entienda el problema de la rumba desde las consecuencias que causa el consumo desmedido de alcohol únicamente.

Con el Decreto 305 del 2014 que expidió el alcalde Gustavo Petro se establecieron seis zonas de rumba con horario extendido y se permitió que no todos los sitios tuvieran la oportunidad de vender alcohol hasta las 5am, pero no es la solución si el problema es con el consumo de alcohol y que puede prevenirse sus consecuencias desde la educación familiar. El problema de la rumba, del horario y la restricción a la venta y consumo de alcohol no es lo único que se debe solucionar desde la política cuando se sabe que el problema se entiende ahora con otras variables que son evidentes en el caso de los trabajadores; músicos, dj, meseros, bartender o barman, además el personal que se dedican a sacar borrachos y a cobrar la entrada, si todos los trabajadores cuentan con contratos que garanticen seguridad social, cesantías y seguro contra riesgos laborales, entendiendo que sería un régimen especial si únicamente funcionan algunos días entre semana y los fines de semana, cómo sería el contrato y que garanticen lo anterior, deben ser sitios que funciones ochos horas y las horas extra, según el “horario extendido” que propone el burgomaestre, cómo se cobra, cómo establecer las horas y el pago del trabajo. En el caso de los músicos que trabajan en la noche, algunos como serénateros otros que se presentan en sitios, deberán contar con una asociación para su reconocimiento como músicos de calidad, un pago mínimo, posibilidad de tener acceso a una caja de compensación, seguridad social, subsidio de vivienda si lo necesitan, seguro medico... El problema si el sitio no cuenta con un plan de prevención de desastres, medidas si un incendio o terremoto ocurren, que tengan un límite de ocupación que no presente “déficit la pista de baile”, entre otros problemas como la ubicación, cuántos están próximos a universidades o colegios, en el caso de la zona rosa en Chapinero entre la calle 56 y 58, carreras 7 y 13 que rodea la universidad Santo Tomas, si hay control de las tiendas que permiten hacer consumo de licor. Además de la informalidad y la inseguridad que se presenta.

Gustavo Petro dice que el éxito de su política de “horario extendido” sería si se reduce la criminalidad, el “proxenetismo ilegal” que se ofrezca una oferta de taxis seguros, que los sitios tengan insonorización y que vendan alcohol de calidad. Pero será necesario qué se cobre por ley más por el licor que se consume después de la 1am hasta las 5am y que aumente el precio de la entrada a partir de la hora de apertura hasta el cierre, así ofrecer mejores salarios a quienes trabajan en ese horario.

Sin tener en cuenta la producción de licor tipo aguardiente que produce la industria departamental porque el distrito no tiene una empresa de licores, qué beneficio traerá para el recaudo del impuesto a la salud y al deporte que se cobra a la venta de alcohol en el “horario extendido” del Alcalde...TypeWriter 12

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